10 IDEAS FALSAS SOBRE FINLANDIA Y LA EDUCACIÓN

 

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Rosa María Torres

Los finlandeses se guían por la filosofía de “menos es más”.

 

1. FALSO: Finlandia es el país que más invierte en educación

Finlandia destina el 11.2% de su gasto público a educación, desde la inicial a la superior, incluyendo a esta última (el Ministerio de Educación y Cultura se ocupa de todo el sistema).

En los países de la OCDE el promedio es 12%. Países con rendimientos escolares muy inferiores a los de Finlandia, y sin educación gratuita, tienen presupuestos educativos mucho más altos.

Toda la educación escolar se ofrece de manera gratuita, incluyendo transporte y provisión de un almuerzo diario a todos los estudiantes (en la educación secundaria superior los textos no son gratuitos).

– OECD, Education at a Glance 2015 (datos de 2012).

 

2. FALSO: El secreto está en más tiempo escolar

Finlandia es el país de la OCDE con menos tiempo dedicado a la educación escolar. Calendario de 180 días, jornadas diarias cortas, menos horas de clase, menos deberes.

Un profesor enseña en promedio 600 horas por año, 4 horas diarias o menos. (Un profesor en EE.UU. enseña 1.080 horas al año, 5 ó 6 clases diarias).

La escolarización se inicia a los 7 años de edad. Hasta entonces, la prioridad es el juego.

Se prefiere menos tiempo de clase, más recreos y más largos (75 minutos de recreo en total).

La hora de la comida debe ser pausada, placentera, sin prisa.

Finlandia es el país que menos deberes envía, según la OCDE. Pocos deberes, más tiempo libre para jugar, hacer actividad física, aprender fuera de la escuela, estar con la familia y los amigos.

 

3. FALSO: Se usa mucha tecnología para la enseñanza y el aprendizaje

El sistema educativo finlandés confía fundamentalmente en las capacidades y el expertise de los profesores.

La fortaleza de la educación finlandesa está en la pedagogía, no en la tecnología. Las tecnologías están al servicio de la pedagogía, no al revés.

Finlandia está de vuelta de muchos espejismos creados por la tecnología en las últimas décadas. Ratifica la importancia de escribir a mano y de leer en papel, de no sucumbir al teclado y a las pantallas.

Las TIC no están confinadas en laboratorios informáticos. Están incorporadas a las aulas y a otros espacios de aprendizaje dentro de los planteles escolares.

 

4. FALSO: Hay una gran infraestructura escolar

En los últimos años se han construido unos pocos edificios nuevos, de arquitectura moderna e innovadora. El grueso de los edificios escolares tiene muchos años, está bien mantenido y se le hace adecuaciones constantes.

La clave está en la organización y el uso del espacio, en la creación de un ambiente estimulante, distendido e informal de aprendizaje. Todo apunta a generar colaboración, trabajo en grupo y entre pares, dentro y fuera de las aulas.

Los grupos son pequeños (máximo 20 alumnos por clase) a fin de facilitar la interacción y la enseñanza personalizada. Se insiste en esto sobre todo para los primeros grados.

 

5. FALSO: Se selecciona a “los mejores alumnos” para la docencia

“Los mejores” no son necesariamente los que tienen mejores calificaciones o más títulos.

En la selección de “los futuros mejores profesores” se valora la motivación, la actitud hacia el aprendizaje permanente, el amor por la lectura, el pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades artísticas y de comunicación, el conocimiento de idiomas, valores como la empatía, la perseverancia y el compromiso social.

 

6. FALSO: Finlandia es la que mejor paga a sus profesores

Los profesores en Finlandia ganan 5 puntos porcentuales menos que el promedio en los países de la OCDE.

La clave de su buen desempeño no es el incentivo económico. Hay otros factores que explican su gran motivación por la enseñanza y su profesionalismo.

Los profesores finlandeses son cuidadosamente elegidos, formados con altos estándares de calidad y socialmente respetados. Gozan de gran autonomía en su trabajo. La sociedad confía en ellos. Tienen un sentido de valía y realización personal.

 

7. FALSO: Los profesores no están sindicalizados

95% de los profesores finlandeses están sindicalizados.

El sindicato docente (OAJ) es fuerte y es un actor fundamental de la educación y de la reforma educativa. Tiene 120.400 miembros e integra todos los niveles del sistema, desde profesores de educación inicial hasta profesores de educación superior.

 

8. FALSO: Finlandia aplica pruebas estandarizadas

Finlandia no cree en las pruebas estandarizadas y las rehuye.

Solo aplica una prueba estandarizada a los estudiantes después de los 16 años de edad.

La preocupación principal del sistema escolar es el aprendizaje, no los puntajes. Enseñar para aprender, no para sacar buenas calificaciones. Menos tiempo dedicado a pruebas, más tiempo dedicado al aprendizaje.

No existe un sistema de evaluación docente. A los profesores no se les aplica ninguna prueba estandarizada.

 

9. FALSO: Finlandia establece y publica rankings escolares

Finlandia fomenta la colaboración, no la competencia entre alumnos, entre profesores, entre escuelas. Consecuentemente, evita los rankings.

No publica resultados de aprendizaje ni a nivel de las escuelas ni a nivel de la educación superior.

El objetivo de Finlandia nunca ha sido ser el mejor sistema educativo del mundo, ni siquiera de Europa; solo ser el mejor sistema que pueda ser para los estudiantes finlandeses.

 

10. FALSO: Finlandia está satisfecha con su sistema educativo y sus resultados de aprendizaje

Pese a su buen desempeño en PISA y a sus altos indicadores en muchos ámbitos económicos, sociales y culturales, Finlandia está siempre insatisfecha, buscando mejorar la educación para hacerla más pertinente y significativa para los alumnos.

Actualmente está avanzando en una reforma curricular integral de la educación básica, revisando el uso de las tecnologías en la educación y repensando la educación inicial.

 

Ecuador, 19 Febrero 2016

Tomado del blog  Otra Educación

#SOY MÁS QUE UNA PRUEBA: REFLEXIONES CRÍTICAS SOBRE LAS EVALUACIONES ESTANDARIZADAS

 

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CLADE Informa Especial inaugura nuevo sello de la CLADE sobre pedagogías críticas e invita a discutir los impactos de las pruebas estandarizadas y propuestas alternativas de evaluación con miras a una educación garante de derechos. Participa a través de la hashtag #soy más que una prueba

12 de enero de 2016

1Cuando se discute hoy en día el derecho humano a la educación, es inevitable hablar sobre los actuales métodos de evaluación de la calidad educativa y de los impactos de la aplicación de las pruebas estandarizadas para escuelas, estudiantes y docentes.

Abordando dicho tema, este CLADE Informa Especial inaugura el nuevo sello de la CLADE “Por Pedagogías Críticas en América Latina y el Caribe”, con el cual se quiere ampliar el debate político pedagógico en nuestra región. En este primer número, se invita a discutir los impactos de las pruebas estandarizadas y a compartir propuestas alternativas de evaluación con miras a una educación garante de derechos.

Presentamos a seguir la mirada de estudiantes, maestras/os y activistas por el derecho a la educación de América Latina y el Caribe contra la excesiva valoración que el poder público le ha dado a las pruebas estandarizadas en larga escala. Echa un vistazo a los puntos destacados en esta edición:

Entrevista: “Es un error pensar que los profesores no saben los problemas que afectan el rendimiento de sus estudiantes y su escuela, y que una evaluación externa les traería tal conocimiento”

En esta charla, el investigador y profesor brasileño Luiz Carlos de Freitas afirma que el deseo de hacer evaluaciones censales en gran escala es fomentado por las políticas de responsabilización que quieren probar y castigar a las escuelas y a sus profesionales [lea aquí].

2Chile: El movimiento “Alto al SIMCE” ha impulsado el boicoteo al Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE), que se centra en la aplicación de una prueba estandarizada a nivel nacional [sepa más en la entrevista de Gonzalo Vargas, vocero del movimiento, y una nota con otros datos]. En respuesta a las protestas, el Consejo Nacional de Educación recién aprobó reducir las pruebas que conforman el SIMCE [sepa más].

 

Uruguay: El concurso “Cómo la Ves 2015”, del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, mostró que estudiantes de secundaria en todo el país consideran los métodos de evaluación de que son objeto injustos e inflexibles. Protestan por la imposición de aprendizajes de memoria y relatan que no se respetan ni sus tiempos ni sus situaciones sociales [sepa más]

3Mundo: Las voces de estos estudiantes y activistas se unen a la de varios movimientos que critican las pruebas estandarizadas en los EUA. En esta edición, destacamos el informe Testing Reform Victories 2015, que divulga los logros más recientes de algunos de estos movimientos. El documento muestra que 500 mil familias en todo el país ya retiraron a sus hijas/os de las evaluaciones estandarizadas relacionadas con políticas educativas que han resultado en punición a docentes y estudiantes [sepa más – en portugués].

En su conjunto, los contenidos destacados no sólo profundizan la reflexión sobre el tema como también subrayan el impacto que las pruebas estandarizadas generan: promueven competencia y segregación social, además de una mirada mercadológica de la educación, la reducción del tiempo de clase de las disciplinas que no interesan a ese tipo de test, la penalización de docentes y centros educativos, y la exclusión de las comunidades educativas, especialmente de docentes, de los procesos de debate y diseño de métodos de evaluación y planes educativos más pertinentes y respetuosos de la diversidad socioeconómica y cultural de los contextos locales.

4La CLADE ha impulsado y acompañado el debate regional y mundial sobre las evaluaciones educativas, y te invita a participar, compartiendo este y otros contenidos a través de las redes sociales, con la hashtag: #soy más que una prueba. ¡Opina y participa!

 

 

 

Más recursos

EUA: Presidente Barak Obama defiende reducción del tiempo que las escuelas dedican a las pruebas estandarizadas (en inglés)

Chile: ¿Cómo y para qué nace el “Alto al SIMCE”?

Uruguay: Video ganador del concurso “Cómo la Ves 2015”

Lea también:

América Latina y el Caribe: Estudiantes, parlamentarias/os y expertas/os dan alerta sobre los efectos negativos de las pruebas estandarizadas en la educación

México: Experiencia de incidencia de la red ICE por la no aplicación de la Prueba Enlace en comunidades indígenas

 

Tomado de La CLADE

“EL MOBILIARIO SÍ IMPORTA EN LA ESCUELA”

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Rosan Bosch en uno de sus diseños para una escuela danesa. Kim Wendt

La diseñadora holandesa Rosan Bosch está revolucionando los espacios educativos ligados a nuevas metodologías de enseñanza

ANA TORRES MENÁRGUEZ

Madrid 15 FEB 2016

EB 2016Rosan Bosch (Utrecht, 1969) es uno de los rostros más visibles de la innovación educativa a través del diseño de nuevos espacios y mobiliario. Con más de una decena de colegios construidos en Dinamarca y Suecia (de ellos, nueve son públicos) o en ciudades como Abu Dabi, Bosch apuesta por la eliminación de las aulas con filas de pupitres mirando a una pizarra, por el derribo de los muros en las escuelas y por los espacios diáfanos en los que el niño decide dónde quiere aprender.

Su máxima es que los estudiantes tomen decisiones desde el principio y escojan lo que más les interesa, porque en el mundo actual, según la propia diseñadora, “ya no vale trabajar bajo las directrices de un jefe; el mercado demanda perfiles que sepan pensar de forma independiente y tomar la iniciativa sin miedo a equivocarse”.

Bosch estudió en un colegio Montessori, un método desarrollado a principios del siglo XX por la doctora italiana Maria Montessori basado en la idea de que los más pequeños aprenden de forma natural si se les permite seguir sus instintos. Pero su interés por la innovación educativa no le viene de ahí, sino de la desmotivación con la que sus propios hijos volvían de la escuela.

Pregunta. ¿Cómo puede influir el diseño en la forma de aprender?

Respuesta. Tal y como están concebidas las aulas, los niños llegan a clase, se sientan en un silla y se limitan a escuchar y a hacer lo que les dice el profesor. Es antinatural tener a estudiantes tan pequeños inmóviles en sus pupitres sin la posibilidad de desplazarse libremente y encontrar el entorno en el que se sientan más cómodos. Los seres humanos somos diferentes y nuestro cerebro funciona de forma distinta. Hay niños que necesitan total tranquilidad para procesar nueva información y otros que lo hacen mejor de forma colaborativa. La escuela moderna tiene que adaptarse a esa realidad y el diseño del espacio puede cambiar el modo de pensar, funcionar y reaccionar. Este tipo de estructuras más flexibles incentivan al niño a tomar sus propias decisiones. No se trata de poner ruedas a las sillas y a las mesas, sino de permitir la libertad de movimiento de los chicos. Es muy difícil cambiar la mentalidad de la comunidad educativa, y el espacio físico ayuda porque crea una nueva realidad.

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Estancia de uno de los colegios públicos suecos diseñados por Rosan Bosch Studio. Kim Wendt

 

P. Se habrá encontrado con detractores que piensen que dejar al niño decidir puede perjudicar su disciplina.

R. Los niños no son animales salvajes que necesiten reglas rígidas. Una vez que les explicas que disponen de diferentes estancias para la lectura en solitario, para el debate, para el trabajo en grupo y también para escuchar las lecciones del profesor, lo entienden perfectamente y se adaptan. El formato del niño fijo en una mesa tiene mucho que ver con la disciplina y poco con el aprendizaje. El sistema tradicional les entrena para escuchar largos discursos sin aburrirse, y eso resulta imposible hasta para un adulto, que no aguanta más de 20 minutos de charla sin desconectar. Esos niños van a vivir en una sociedad totalmente diferente. Las nuevas generaciones tendrán que adaptarse a trabajos que aún no existen y detectar sus carencias. Se necesita gente que de forma independiente pueda aprender nuevas habilidades y conocimientos. Ser pasivo y actuar solo bajo las directrices de terceros ya no funciona.

 

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INVESTIGACIÓN DEL APRENDIZAJE

El estudio de Rosan Bosch, con sede en Copenhague, ha investigado los diferentes procesos de aprendizaje basándose en los trabajos del educador británico David Thornburg. En su libro From the Campfire to the Holodeck, publicado en noviembre de 2013, definió los cuatro espacios idóneos que todo colegio debería ofrecer. Los espacios Campfire (en español, hogueras de campamento) para la lectura colectiva; los Watering Holes (abrevaderos) para los debates entre alumnos; las Caves (cuevas) como lugares tranquilos para la reflexión; y los Life (vida) para compartir con otros compañeros lo que se ha aprendido

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P. ¿Por qué cree que es prioritario un espacio que favorezca el trabajo en equipo?

R. El mundo se ha vuelto global. Ahora se trabaja con personas de diferentes culturas. Mis reuniones de trabajo, por ejemplo, son a través de plataformas online con colaboradores en Dubái o Michigan. En los exámenes de la escuela no se mide el liderazgo, ni la capacidad de aprender por uno mismo o las fórmulas para colaborar de la mejor forma posible. Tampoco cómo buscar información y contrastarla o saber concentrarse cuando hay muchas distracciones. Todo eso no se evalúa en el colegio y son capacidades básicas en el mundo real.

En España, es especialmente difícil innovar porque la gente tiene miedo al cambio. Cuando llegan arquitectos o diseñadores españoles a mi estudio, necesitan un par de meses para entender nuestra dinámica de trabajo. Ellos esperan recibir instrucciones y quieren un feedback continuo para saber si van por el buen camino. Eso a mi no me vale, yo quiero gente proactiva que marque sus propias líneas de trabajo sin necesidad de una supervisión continua.

P. Después de más de diez años dedicada a las galerías de arte, ¿cómo dio el giro hacia la educación?

R. Cuando mis dos hijos comenzaron la escuela estaban deseando aprender, todo les generaba curiosidad. Poco a poco, cada vez volvían a casa más desmotivados, hablaban de la escuela como un lugar aburrido y solo les contentaba planear qué harían en su tiempo libre. Fui a hablar con la profesora y me dijo que lo sentía pero que estaba sola con 30 niños y que no disponía de más recursos. Me explicó que había niños que seguían la clase y otros que se distraían. En ese momento ya me había dado cuenta del diseño y su poder de seducción, así que decidí emplearlo en la educación. Empecé a trabajar con pedagogos, profesores y padres. El proyecto de transformación tenía que ser integral.

P. ¿Cuál fue la primera escuela con la que trabajó?

R. Fue en el año 2006 en un colegio de Gentofte, un pueblo cercano a Copenhague. El ayuntamiento puso en marcha un proyecto para transformar doce escuelas públicas y yo me encargué de una de ellas, la Hellerup School. Durante tres semanas nos colamos en las aulas para ver la forma de trabajar y de moverse de los alumnos y profesores y detectamos que el problema principal era la rigidez del espacio. Permitimos a los niños sentarse en el suelo y trabajar a la luz de una lámpara, colocar post it con sus ideas debajo de las mesas o leer en solitario en tubos circulares. Los profesores, que al principio se mostraban reacios, se dieron cuenta de la importancia de contar con diferentes espacios para la concentración o la colaboración entre los niños y ahí jugaba un papel esencial el mobiliario y su distribución en el aula.

P. ¿Le resultó complicado contar con la colaboración de los profesores?

R. Todo cambio resulta doloroso y al principio todo parecía abocar a la catástrofe. Para que los profesores se sientan cómodos, tienes que trabajar con ellos, y cuando empiezan a ver los resultados, son los primeros en entusiasmarse. Estamos acostumbrados a pensar que los profesores no se reciclan, que durante toda su trayectoria manejan los mismos contenidos y no tienen necesidad de actualizarse, algo que no sucede con otras profesiones como los médicos. Ha llegado el momento de remover los cimientos de la educación, tenemos que ser justos con lo que los niños merecen.

En el caso de este colegio, los resultados fueron excelentes, los niños venían entusiasmados a clase con ganas de explorar las nuevas formas de aprendizaje; las filas de pupitres habían desaparecido. La transformación del espacio físico es el primer paso para poder cambiar la metodología de enseñanza y para que todo esto suceda hace falta la colaboración de los profesores.

 

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Un grupo de niños en una de las mesas orgánicas diseñadas por Rosan Bosch Studio, en la que los alumnos deciden a qué distancia quieren trabajar. Kim Wendt

P. Las fotos de sus escuelas denotan grandes inversiones económicas. ¿Qué le diría a los colegios que quieren cambiar pero no disponen de tantos recursos?

R. El objetivo no es crear espacios bonitos, sino que contribuyan al cambio. Se pueden hacer proyectos low cost encargando mobiliario a carpinteros locales. No hay un fórmula única, cada escuela tiene que trabajar para encontrar la suya.

P. ¿En qué otros proyectos de innovación educativa ha participado?

R. Fui asesora en el proyecto Building Schools for the Future, impulsado en el año 2000 por el Gobierno británico para remodelar todas las escuelas de secundaria del país antes de 2020. Fue muy enriquecedor participar en coloquios con expertos de diferentes partes del mundo, pero la parte negativa fue la desilusión que generó en el profesorado la paralización del proyecto como consecuencia de la crisis en 2010.

En otros países como Estados Unidos, los proyectos en los que participa Rosan no debaten sobre la conveniencia de que los niños permanezcan sentados o no. Allí las discusiones están ya en otro nivel. Es el caso del colegio Academy for Global Citizanship en Chicago, donde están desarrollando un programa en el que los niños deben pasar el 25% de su horario escolar fuera de la escuela para estar en contacto con el mundo real. “Tienen que pagar en comercios y calcular las vueltas o conocer cómo funcionan los mercados de alimentos. Aprender a desenvolverse desde pequeños”, explica Rosan. Las paredes y los techos del edificio serán de cristal, para saber si llueve o no o si las temporadas de calor se extienden más de la cuenta. Es un centro educativo sostenible donde los niños tienen que ser conscientes de lo que le pasa al planeta.

Rosan Bosch inauguró la pasada semana su primer trabajo en España, una nueva estancia para los niños de tres a seis años en el colegio privado Liceo Europa de Zaragoza. En los próximos meses tiene previsto abrir un nuevo estudio en Madrid.

 

FUENTE: El PaísEl País